lunes, 22 de marzo de 2010

MIRADA


MIRADA

DIARIO DE TORMENTAS

No he dibujado nada hasta el día de hoy. No he contemplado la posibilidad de acariciar nuevamente un lienzo.

Mi dieta es a base de pan de espinas. Todavía estoy sangrando desde mi último encuentro con este pan.

¡Dios, es tan complicado tener cabellos, raíces, cuerpo demoledor y sangre acida por donde corre un imperio de avispas rojas! y extraño tanto cuando de tarde en tarde solíamos jugar a enredarnos en nuestras propias pieles, a separarnos y reunirnos con densa saliva, a condimentar las ropas...

Hace rato que no capturo tus ojos para hacer con ellos un retrato. Ya estoy viejo. Ya no es precioso el dolor.
Deberías ver lo que quedo de este hombre grande que te amaba. De este delirante con colmillos y cola.
Preciosidad fantástica, me tortura tu recuerdo, tu espesura. Me tortura una parte crecida en mi pantalón.

Adoro esos versos con los que me derrumbabas sobre la cama. Tu aliento secreto. La largura de tus manchas de pétalo de piel sobre mi torso... en verdad estoy enfermo.

Quiero quedarme con una minúscula cabalgadura de tu fragancia. Quiero arremolinarme de deseo en tu pubis
Como solíamos hacerlo. En el fondo, me hiero de deseo. Me unto.

Quiero establecer de nuevo un pacto a mordiscos. Sangrar como nunca lo hicimos. Como nunca jamás podremos volver a hacerlo. Desmenúzame con tu lengua. Párteme en tu entraña. Fractúrame y rebáname de manera salvaje.

Entiérrame hasta el fondo el mejor de mis pinceles. Mi lápiz más atroz. ¡Hazme sentir que todavía hago parte de este mundo cruel e hirviente!

¡A s e s i n a m e!


El portador de testosterona oscura. Artista de la noche y el crimen.010

sábado, 6 de marzo de 2010

ABRUPTO


ABRUPTO

En el fondo de este mundo que fue nuestro.

Las espinas atraviesan la mirada
que fue nuestra razón en letanía
y sordos los cristales asesinan
las mudas disfunciones de las cosas.

Semejante a un cristal duerme el deseo
el desespero es un rayo que te entrega
razones en su luz y en su tristeza.
Amargos son los tiempos y las cosas
me bebo mi café de un segundo
lucho contra fantasmas anhelados
y sacrifico al sol mis últimos reproches.

3
Sacrifico al dios impúdico
mis últimas latas de esperanza
amarro por el cuello a la memoria,
al perro fiel que ha sido mi testigo.
La rutina se traga los espejos
y los televisores y las armas,
embisto a una mujer en medio de la nada
y hablo con los amigos de principios.
A la vuelta del adiós está el deseo
desnudo sobrevive en el incendio,
dibujado en la ceniza de esta noche.


GATOCÓNDOR 010